Mi ser emocional

Hola de nuevo! Antes que nada, te agradezco infinitamente que te des el tiempo de echar un vistazo por este espacio.  Lo hago especialmente con la intención de que podamos comunicarnos a través de estas líneas… yo escribiendo, y tu, reflexionando en tu vida lo que comparto contigo.

Hoy deseo hablar de las emociones; este tema tan de moda, tan socorrido, y tan poco conocido para algunos de nosotros.

Primero que nada, déjame decirte que mi maestro Claudio Naranjo, a quien casi siempre evoco, por su sabiduría y por el gran amor que le tengo; habla de que los seres humanos -oséa nosotros – somos seres tri cerebrados.  Es decir, que tenemos tres cerebros: el cerebro racional, el cerebro emocional y el cerebro reptiliano o instintivo.

Así que tenemos un cerebro emocional, lo cual, valga la redundancia, nos convierte en seres emocionales.  Y ¿ qué es una emoción?   La palabra viene de moción que significa movimiento.  Me gusta describir a las emociones como  esas sensaciones internas que nos recorren todo el cuerpo ante el más inusitado de los estímulos…

Si un perro nos ladra en la calle, si la mano de nuestro amado roza la nuestra, si escuchamos una ambulancia, si alguien nos grita, si al pasar por la calle miramos alguna injusticia; si escuchamos una determinada canción… todo lo que sucede a nuestro alrededor a manera de estímulo, nos genera emociones…

Los expertos como que no se ponen muy bien de acuerdo, y existen varias clasificaciones de las emociones.  Algunos dicen que existen 6 emociones básicas, y otros aseguran que solo son 4:  el miedo, la alegría, la ira y la tristeza.   Algunos más hablan del amor como una emoción.  A mi me gusta creer que el amor es lo único; y las emociones son caminos que nos llevan a él.

Así, pues, hay quienes incluso consideran que el aburrimiento, la nostalgia, la ternura, la gratitud, la euforia, el desaliento, la confusión, la admiración, el deseo, la envidia, ente muchos otros son también estados emocionales.

Más allá de las clasificaciones, lo que es una realidad es que todos; día con día experimentamos estas emociones; y a menudo, son ellas las que conducen nuestros actos para bien y para mal. ¿Te suena familiar?

Y, ¿cuál es el problema con las emociones?  Hasta aquí parece ser que todos sabemos con certeza sobre la existencia de las emociones.

Siendo así, yo te preguntaría, ¿has notado como se siente cada una de estas en tu cuerpo? Porque me parece, y me atrevo a afirmar, que vivimos las emociones desde nuestro cerebro; no desde las tripas… que es donde suceden.

Si si! Las emociones se sienten en nuestro cuerpo, porque es ahí donde se experimentan! Te aseguro, en pleno uso de mis facultades emocionales, que la alegría que sientes cuando te compras esa blusa nueva puede en realidad ser una tristeza encubierta; y que la tristeza que te embarga algunos días puede en realidad ser un enojo mal expresado.  Lo que quiero decir, es que no estamos acostumbrados a vivir nuestras emociones, y mucho menos a expresarlas.

Vivimos en una sociedad -y ahí voy otra vez  con mi Claudio- donde se nos ha educado para ser funcionales, prácticos, eficientes y racionales.  Hemos aprendido a eliminar de nuestra consciencia las emociones “negativas” sustituyéndolas por estados emocionales de felicidad en forma de psicología del eterno entusiasmo.

Y perdón, pero a mi personalmente, esa constante represión de mi vida emocional, en aras de ajustarme a un molde de vida, casi me cuesta la cordura.

Con mucho esfuerzo, con la decisión de observarme, de ir reconociendo en mí emociones poco valoradas o encasilladas como “negativas,” como la ira, o la tristeza; fui abriendo un espacio entre mi mundo emocional y la aceptación como una parte mía.

Podría resumir esta experiencia en 3 vertientes principales:

Mis emociones no están separadas ni de mi cuerpo ni de mi mente.

Soy; en un sentido amplio, un cuerpo, una mente, y un mundo emocional.  Es decir, soy un ser integral y la suma de mis acciones.   Mi cuerpo es el vehículo a través del cual percibo el exterior en forma de emociones.   Mis emociones suceden en mi cuerpo, generan pensamientos y por último,  acciones concretas. Algo así como lo que siento, influye en lo que pienso, y posteriormente en lo que hago.   Vaya importancia ¿no?

Como lo he dicho, somos seres tri unitarios… mente, corazón e instinto-acción.   Y el gran dilema es el equilibrio entre estos tres centros.  Vivimos desintegrados; es decir, sentimos una cosa, pensamos otra y hacemos algo diferente. ¡O peor aún, ni nos enteramos de lo que sentimos, razonamos lo que hacemos y nos extrañamos del resultado!

No es posible evitar mis emociones.

No, no es posible ahorrarnos la experiencia emocional, esto equivale a inentar ahorrarnos una parte de nosotros mismos.  Y aunque parece ser que en estos tiempos estamos dispuestos a hallar la felicidad a costa de reprimir o minimizar cualquier sufrimiento; lo cierto es que tarde o temprano, la vida, a través de una crisis familiar, económica, una enfermedad, la muerte de algún ser querido o un encuentro nuestro cercano con la muerte; acabamos enfrentando nuestro mundo emocional.  Creemos que podremos ahorrarnos sufrimiento, evitando tocar con el dolor; y acabamos sufriendo más de la cuenta…

Aunque todos los individuos de distintas maneras hemos intentado arduamente evitar contactar con nuestro mundo emocional. Lo cierto es que no hemos podido.  En nuestra civilización, el  triunfo de la razón y el mundo de los argumentos nos ha hecho guardar en el más completo de los olvidos la atención a nuestro “cerebro emocional”.  Hemos inventado miles de cosas que hacer con tal de evitar sentir verdaderamente.  Nos asusta la idea de sentir, de ser vulnerables; y en el afán de protegernos; nos acabamos causando mayor sufrimiento. (y de todos modos sentimos).

 

Lo que enferma no es la emoción, sino la falta de expresión.

Y no se trata de ser valiente y  poner un límite a gritos una vez que la ira  se apodera de ti, o de atreverte a  llorar en medio de una plática para expresar tu tristeza por la muerte de algún ser querido.  Se trata de acceder a tu “hogar,” a tu mundo interior y de reconocer en tu cuerpo -tu vehículo de experiencia- que emociones son constantes en tu vida, que pensamientos asociados existen, y cómo estos te generan sufrimiento.  Si, echarse un clavado, acceder a tu sabiduría corporal, prestarte atención, escucharte, vamos conocerte.  Lo peor que puede pasar es que te des cuenta quien eres realmente.

¿Y cuál sería la ganancia de esto?   Te diré algo, las emociones son un regalo que nos fue asignado para poder experimentar (a través del cuerpo) la vida.  Sin la alegría no tendría caso una charla compartida entre amigas; o maravillarnos ante las risas auténticas de los niños.   El  valor solo puede encontrarse cuando se tiene consciencia de los miedos más profundos.    La fuerza que emana de la ira, nos permite reconocer nuestros limites. La empatía es el antídoto de la tristeza reprimida.  Es decir, no podemos evitar las emociones “aversivas” como la ira,  el miedo, o la tristeza; y querer las que son “deseables.”

La experiencia de la vida es una caja que tiene un switch completo.  No puedes apagar el switch de la ira  y prender el de la alegría.  Si te resistes a vivir tu tristeza y entrar en ella; tampoco podrás experimentar enteramente la alegría de un encuentro.

Dejemos de huir de nosotros reprimiendo lo que sentimos. Reeduquémonos emocionalmente, démosle cabida a la educación del corazón, como un medio para mejorar nuestra calidad de vida, la de los nuestros.. y porque no .. la de toda nuestra sociedad.  ¡Hasta pronto!

Con cariño: Gina

My Project 4-008

 

2 comentarios sobre “Mi ser emocional

  1. Hermoso lo que escribes mi Ginita, me siento orgullosa de ti.
    Gracias por compartirte desde todas esas emociones por las que has atravesado y que ya está dando el fruto que has empezado a dar: Amor.
    (Haciendo referencia a tu reflexión) 😜😘

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s